Pedicura
Cómo cuidar los talones agrietados y las durezas
Por qué salen las durezas y los talones agrietados y cómo cuidarlos: prevención, rutina en casa, el papel de la pedicura y los errores que debes evitar.

Los talones agrietados y las durezas son uno de los problemas más comunes de los pies, y también de los más molestos: pueden doler, engancharse en la ropa de cama e incluso, en los casos más severos, llegar a sangrar. La buena noticia es que, con los cuidados adecuados, tienen fácil solución y, sobre todo, se pueden prevenir. Te contamos por qué aparecen y cómo mantener unos pies suaves durante todo el año.
Por qué salen las durezas y las grietas
Entender la causa es el primer paso para ponerle remedio. Las durezas (o callosidades) son un engrosamiento de la piel que el cuerpo genera como mecanismo de defensa ante el roce y la presión continuados. Es decir, la piel se endurece para protegerse. Las grietas en los talones, por su parte, aparecen cuando esa piel dura se reseca y pierde elasticidad, de modo que al apoyar el peso se abre en fisuras.
Los factores que más contribuyen a que aparezcan son:
- La sequedad de la piel, la causa número uno de las grietas.
- El roce y la presión: caminar mucho, estar de pie muchas horas, o un calzado inadecuado.
- El calzado abierto (chanclas, sandalias sin sujeción trasera), que favorece que el talón se reseque y se agriete.
- Caminar descalza con frecuencia sobre superficies duras.
- Factores individuales como la edad o la tendencia natural de cada piel.
Cómo prevenirlas
Como casi siempre, prevenir es más fácil que curar. La clave está en dos cosas: hidratación y control del roce. Hidratar los pies a diario, sobre todo los talones, mantiene la piel elástica y evita que se agriete. Y elegir un calzado que sujete bien y no maltrate el pie reduce la formación de durezas. Si eres propensa a los talones secos, una crema específica para pies (más rica que la de manos, a menudo con urea) marca una gran diferencia. Aplicártela por la noche y ponerte unos calcetines de algodón potencia su efecto mientras duermes.
Una rutina sencilla de cuidado en casa
Mantener los pies suaves no requiere gran cosa, solo constancia. Una rutina que funciona muy bien es esta: en la ducha, un par de veces por semana, pasa suavemente una piedra pómez o una lima de pies por los talones y las zonas con dureza, siempre sin excederte. Después de la ducha, con la piel aún algo húmeda, aplica una crema hidratante específica para pies y masajea hasta que se absorba. Y una vez a la semana, si te apetece un extra, un baño de pies en agua templada reblandece la piel y resulta de lo más relajante antes de hidratar. Esta rutina, mantenida en el tiempo, mantiene los talones a raya sin esfuerzo.
El papel de la pedicura profesional
Los cuidados en casa son fundamentales para el mantenimiento, pero cuando las durezas ya están instaladas o los talones están muy agrietados, una pedicura profesional hace un trabajo que en casa es difícil de igualar. En una pedicura retiramos las durezas y callosidades de forma segura y con la técnica adecuada, dejando la piel suave de una manera que la piedra pómez casera no consigue. Combinar una pedicura periódica con la rutina diaria en casa es la fórmula ganadora para tener siempre unos pies cuidados. Te contamos todo sobre ella en la guía de la pedicura spa a domicilio.
Los errores que debes evitar
Con las durezas y los talones se cometen fallos muy habituales que conviene esquivar:
- Usar cuchillas o cortadores de durezas en casa: es peligroso, puedes hacerte un corte e infectarte. Mejor piedra pómez o lima suave, y para lo serio, una profesional.
- Arrancar o cortar la piel de las grietas: empeora el problema y puede provocar heridas.
- Retirar demasiada dureza de golpe: la piel responde generando aún más. Mejor poco y de forma constante.
- Olvidar la hidratación: sin ella, las durezas y grietas siempre vuelven. Es el paso más importante y el más descuidado.
Los talones sufren en verano y en invierno
Aunque parezca que las grietas son cosa de una época concreta, lo cierto es que los talones sufren durante todo el año, cada estación a su manera. En verano, el calzado abierto (chanclas, sandalias sin sujeción trasera) deja el talón expuesto y favorece que se reseque y se agriete con facilidad; además, el sol, la arena y el agua salada resecan aún más la piel. En invierno, el frío y sobre todo la calefacción resecan el ambiente y la piel, y aunque los pies van tapados, los talones se agrietan igual por dentro del calzado. Por eso el cuidado no debe ser estacional, sino una rutina constante que se adapta: más atención al roce en verano y más hidratación intensiva en invierno. Los talones agradecen que no te olvides de ellos en ninguna época.
La hidratación: el gesto que lo cambia todo
Si hay un único consejo que marca la diferencia con los talones, es este: hidrata, hidrata e hidrata. La gran mayoría de los problemas de talones agrietados se deben a la falta de hidratación, y la gran mayoría se solucionan con constancia en este gesto. Lo ideal es usar una crema específica de pies, más rica que la de manos y a menudo con ingredientes como la urea, que ayudan a retener el agua en la piel y a suavizar las durezas. Aplícala por la noche, masajeando bien los talones, y si el caso es serio, ponte unos calcetines de algodón después para que actúe mientras duermes: es un truco sencillo y sorprendentemente eficaz. En pocas semanas de constancia, notarás unos talones mucho más suaves. La clave no es el producto más caro, sino la regularidad.
Cuándo conviene consultar a un profesional sanitario
La pedicura estética resuelve los casos habituales, pero hay situaciones que requieren un podólogo o médico. Si tienes grietas profundas que sangran o duelen mucho, signos de infección, o si eres diabética o tienes problemas de circulación, no te lo trates por tu cuenta ni con pedicura estética sin más: consulta con un profesional sanitario. En personas con diabetes, cualquier lesión en los pies debe vigilarse con especial atención. Nosotras siempre trabajamos con este criterio y te derivamos si detectamos algo que se escapa del cuidado estético.
Con una buena rutina y una pedicura de vez en cuando, decir adiós a los talones agrietados está en tu mano.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué se me agrietan los talones?
Principalmente por sequedad de la piel, unida al roce y la presión al caminar o estar de pie. El calzado abierto y caminar descalza también lo favorecen.
¿Puedo quitarme las durezas con cuchilla en casa?
No es recomendable: es peligroso y puedes cortarte e infectarte. Usa piedra pómez o lima suave para el mantenimiento y deja las durezas importantes a una profesional.
¿Cómo evito que vuelvan las durezas y grietas?
Con hidratación diaria (mejor una crema específica de pies), controlando el roce con buen calzado y retirando las durezas poco a poco, nunca de golpe.
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